Al margen del poder político que en cada momento se cierna sobre la gran Rusia, al margen de que nos guste más o menos, o incluso de que les guste más o menos a los rusos, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que los rusos son un pueblo generoso y agradecido. La hidra alemana se lanzó sobre ellos, como sobre toda Europa, en 1939. Y ellos resistieron heroicamente la invasión y supieron darle la vuelta hasta contribuir de manera imprescindible a la liberación de Europa. 26 millones de ciudadanos soviéticos se dejaron la vida en los campos de batalla, y aún hoy se les recuerda con orgullo, a diferencia de lo que hacemos en otros países con quienes resistieron al fascismo. Esta canción habla de dos moscovitas, Serioshka, de la calle Málaya Bronnaya, y Vitka, de la calle Mojovaya. Ambos representan a esos millones de jóvenes soviéticos que entregaron su vida para salvar a a Europa del fascismo. Sus amigos siguieron su vida sin ellos, sus amigas se casaron con otros, pero Rusia y Europa les recuerdan.

La canción se basa en un poema de Eugenio Vinokurov que llamó la atención de Mark Bernes y se lo enseñó al compositor Andrei Eshpai, a quien le impresiono más todavía, porque parecía basado en su propia experiencia: “Cuando yo fui al frente vivía en la calle Bronnaya, no la pequeña (Málaya), sino la grande (Bolshaya). Antes que yo fue a la guerra mi hermano mayor, Valya,y murió muy al principio, en julio o agosto del 41, pero mi madre siempre esperaba y esperaba su vuelta y no creyó en su muerte hasta los últimos días… Se acostaba a dormir muy tarde y ahí estaba la luz de la lámpara de los versos de Vinokurov. Parecían las palabras exactas, y en ellas vi a mi madre esperando y releyendo mis cartas y las de mi hermano desde el frente“.

Bernes y Esphai tuvieron un pequeño conflicto con el poeta, porque les parecía que el final original del poema “no tenía gracia” y le pidieron a Vinokurov que escribiera un final más “luminoso”. Se negó. Finalmente, consiguieron que el poeta Vadim Sikorski compusiera una nueva estrofa para el final, que es la que encontraréis bajo estas líneas, y en ellas se encuentra la frase con la que, frecuentemente se nombra a esta canción: “Recuerde el mundo a salvo”, y que se hizo extremadamente popular en la URSS tras la guerra.

El final original de Vinokurov, que él siempre mantuvo en las publicaciones de su poema es el siguiente:

Пылает свод бездонный,
И ночь шумит листвой
Над тихой Малой Бронной
Над тихой Моховой.
Arde el cielo insondable,
y las hojas murmuran en la noche,
sobre la silenciosa Málaya Brónnaya,
sobre la silenciosa Mojovaya.

Espero que os guste la cancion y que os haya interesado la historia que cuentan aquí y aquí.

Москвичи

В полях за Вислой сонной
Лежат в земле сырой
Сережка с Малой Бронной
И Витька с Моховой.

А где-то в людном мире
Который год подряд
Одни в пустой квартире
Их матери не спят.

Свет лампы воспаленной
Пылает над Москвой
В окне на Малой Бронной,
В окне на Моховой.

Друзьям не встать. В округе
Без них идет кино,
Девчонки, их подруги,
Все замужем давно.

В полях за Вислой сонной
Лежат в земле сырой
Сережка с Малой Бронной
И Витька с Моховой.

Но помнит мир спасенный,
Мир вечный, мир живой,
Сережку с Малой Бронной
И Витьку с Моховой.

Moscovitas

En la tierra húmeda de los campos,
tras el apático Vístula, reposan
Serioshka, de Málaya Brónnaya
y Vitka, de Mojovaya.

Y en algún lugar del populoso mundo
el tiempo continúa,
y solas, en un sencillo apartamento
sus madres no duermen.

La luz de la lámpara encendida
arde sobre Moscú,
en una ventana de Malaya Bronnaya,
en una ventana de Mojovaya.

No se levantarán los amigos. En el barrio
hay cine sin ellos.
Las muchachas, sus novias,
se casaron todas hace tiempo.

En la tierra húmeda de los campos,
tras el apático Vístula, reposan
Serioshka, de Málaya Brónnaya
y Vitka, de Mojóvaya.

Pero el mundo a salvo recuerda,
el mundo eterno, el mundo vivo,
a Serioshka, de Málaya Brónnaya,
y a Vitka de Mojovaya.

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